lunes, 15 de junio de 2009

Prisionera

Sali de una carcel de oro
entré en una de plata
sigo estando en una carcel
igualmente encerrada.
Conozco perfectamente
lo que es desesperación
y sentirse impotente
al no encontrar solución.
Los agravios no se quedan
pero, estos duelen tanto
que la huella que te dejan
se vá convirtiendo en llanto.
Tenía muy olvidado
lo que era el llorar
pense que se había secado
de tanto como lloré,
he podido comprobar
¡lo facil que vuelve a ser!.
Dias que no tienen fin
se convierten en semanas
las semanas en meses
y no soluciono nada.
Encuentro una barrera
imposible de traspasar
en la cuál no soy feliz,
moralmente no puedo dejar.
Las palabras ya no sirven
porque no hay forma de ver
como empezar a hablar
que te quieran entender.
Me encuentro ¡tan perdida!
que no sé por donde ir
no encuentro una salida
solo me paro a sufrir.


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