viernes, 24 de abril de 2009

Triste mirada.

Triste mirada perdida
en un lejano horizonte
buscando una salida
para encontrar el norte.
Que en su día perdió
cansada de aguantar
las lagrimas que brotaron
de sus ojos al amar.
Ni una palabra dulce
a quién no se merecía
ni de sus débiles manos
una amable caricia.
Ya no quiere más amor
se ha cerrado su puerta
a todo lo que le dañe
y que del amor proceda.
Se ha encerrado en sí misma
negándose la oportunidad
de comenzar a vivir
con nueva felicidad.
En su mente solo existe
la palabra “libertad”
esa que le negó
aquel que amó de verdad.
Triste gorrioncillo mío
tu mismo alzaste el vuelo
sin pensar que algún día
terminarías en el suelo.
No quieres buscar remedio
para curar tus heridas
porque ellas te recuerdan
lo dura que es la caída.
No te niegues a ti misma
el empezar a volar
recuerda: en esta vida
naciste para avanzar.



No hay comentarios: