martes, 10 de marzo de 2009

¡A hurtadillas madre!

¿Por qué siempre llevas pena
y la cara desencajá?
por un amor madre mia
que no me deja respirar.
Del estómago a la garganta
es un rio entero seco
y la pena me llena
desde el alma al cerebro.
Pues ya no pienso en nada
en nada que no sea él
y en aquella madrugada
en que su voz escuché.
¡Ay madre si tu la oyeras!
seguro lo comprenderias
era una voz especial
como sonido a campanillas.
Por eso ando llorando
y la cabeza arrastrá
porque desde aquella noche
no lo he podido escuchar.
Pero, si supieras madre
que sentí en ese momento
me parecia que volaba
y me llevaban al cielo.
Creo que tú me entiendes
no quiero cometer errores
por eso te lo cuento madre
¡tu también sabes de amores!
¿Acaso te pasó igual
alguna vez en la vida
no poder ni respirar
y sentirte protejida?
¡Madrecita de mi vida
dame un consejo por Dios!
que temo volverme loca
si no vuelvo a oir su voz.
Que yá ni en sueños lo escucho
y sufro de pesadillas
para una vez que pasa el amor
¿lo habrá hecho a hurtadillas?

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