lunes, 23 de febrero de 2009

Melodia

Tus manos sobre mi cuerpo
acarician muy despacio
como queriendo componer
melodia en un piano.
Tú fuistes el encargado
de preparar y afinarlo
tu solo, tu el maestro
nadie sabrá tocarlo.
Tu melodia sale sola
como salmo celestial
como música divina
no se oyó en catedral.
Y yo piano orgulloso
del maestro que compone
ofrezco mi mejor sonido
para que no te deshonre.
Recital de notas dulces
comenzando desde abajo
hasta llegar al más alto
de todos los contrabajos.
Melodia que es de dos
y de dos, seguirá siendo
la melodia no se rompe
si el autor es verdadero.
Siempre es cosa de dos
maestro e instrumento
unas veces eres tú
otras soy yo el maestro.
Entre los dos conseguimos
reunir un sin fin de notas
formando todo un encanto
de melodias sonoras.
Tocadas a un mismo son
sin desafinar en nada
por algo estamos unidos
en cuerpo y en alma.
Son esas dos uniones
las que hacen de eslabón
entre amores que se entregan
llegando a un gran colofón.

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